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Información recopilada por Analía Rego .// Artículos
Los guitarristas de Gardel

José Ricardo


Ricardo, José ["El Negro Ricardo"]. Guitarrista, compositor (1888 - 1937). De raza negra, nació en el barrio porteño de Balvanera donde inició su carrera de guitarrista intuitivo en cafetines, academias y salones de baile. Fue acompañante del payador uruguayo Juan Eugenio Sallet en 1914 y al año siguiente integró la orquesta que animaba los bailes de una academia, en la calle Thames.
En noviembre de 1915, cuando la Compañía Tradicionalista Argentina que dirigían José González Castillo y Elías Alippi presenta en el teatro San Martín el drama criollo Juan Moreira, "El Negro" Ricardo y Horacio Petterossi son primero y segundo instrumentos, respectivamente, en el conjunto de veinte guitarras que animan los bailes y cantes criollos. En estos últimos intervenía el dúo Gardel -Razzano, con quienes Ricardo llega a un acuerdo para secundarios como guitarrista y socio menor del dúo a partir de aquella temporada. En lo sucesivo, Gardel y Razzano rasgueaban a compás limitando su labor en la guitarra al aspecto rítmico, mientras Ricardo hacía el punteo solo; modalidad que persistió hasta la incorporación de Guillermo D. Barbieri como segunda guitarra, a principios de 1921. En los tangos, sin embargo, al menos en las grabaciones, Ricardo es el único guitarrista que se oye hasta esa fecha. Por otra parte, en las presentaciones en público solía ejecutar solos de los cuales existen numerosos testimonios documentales; así como también de ejecuciones puramente instrumentales a tres guitarras, con Gardel y Razzano, mientras en carteles publicitarios y etiquetas de discos se consignaba: "Dúo Gardel-Razzano.
A tres guitarras. José Ricardo"; y a partir de 1921: "A cuatro guitarras. Ricardo y Barbieri". En septiembre de 1925, afectado Razzano por una enfermedad a la garganta, Ricardo pasa a ser primer guitarrista de Gardel. En 1925--26, durante una gira por España, es el único acompañante pues Barbieri no viaja. Reincorporado éste al regreso, el dúo de acompañantes se transforma en terceto en julio de 1928, al ingresar José María Aguilar "El Indio". El magnífico sonido y ajuste de los tres ejecutantes, en ésa época, puede apreciarse no sólo en las grabaciones de Gardel realizadas en Buenos Aires y París, sino en una regular cantidad de registros instrumentales efectuados bajo el título Trío de guitarras Ricardo - Barbieri - Aguilar, nunca reeditados y consideradas hoy como placas discográficas de gran valor. Lamentablemente algunas de las versiones grabadas en París sólo fueron publicadas en Francia o permanecen inéditas. Separado de Gardel en Madrid, en 1929, alternó sus presentaciones en Buenos Aires y en Europa dirigiendo el acompañamiento de los cantores Carlos Marambio Catán (1929-30), dúo Néstor Feria - Teófilo. Ibáñez (1930), Anita Palmero (1930-31) y Amanda Ledesma (1931) con un conjunto que incluía a su hermano Rafael Ricardo, conocido como "Ricardo Chico" o "Bronce", y al guitarrista Orlando. Viaja a Europa hacia 1932 con su hermano "Bronce", con quien se presenta en España, Francia, Grecia, Suiza, Bulgaria, Turquía y Egipto.
Finalmente se radica en París, donde actúa en La Cabaña Cubana que era el centro de reunión de los latinoamericanos en la capital francesa. Enfermo de gravedad quiso morir en su tierra y emprendió el regreso a Buenos Aires, pero la muerte lo sorprendió en alta mar. José Ricardo es considerado el máximo exponente de la guitarra criolla popular. Obras: Bailá negra, Campana del recuerdo, Margot, (autoría en discusión); Mejor no recordar, Perdonala, Resignate hermano, Siga la farra, Vecinita (tangos); Un bailongo (milonga); Azul del etér, Lloro por tí, Nació el amor (valses); Cosas criollas (ranchera); Asomate a la ventana (serenata); Triste entrerriano (triste); La siesta, Mi palomar, Pobre gallo bataraz (estilos); Con los ojos del alma (gato, sobre temas populares); Si yo lo quise, Ya viene la primavera (tonadas); Campanitas (zamba); Mi caballo y mi mujer (cueca); Dice que son mías, Pregúnteselo a eya (cancíones); Mi bien querido (fado). Fuente: Antología del Tango Rioplatense. Instituto Nacional de Musicología "Carlos Vega".


Guillermo D. Barbieri

Nació en Buenos Aires el 25 de septiembre de 1884 y murió en la catástrofe de Medellín el 24 de junio de 1935. Estuvo catorce años junto a Gardel. Fue el más consecuente de sus guitarristas. Desde la canción Campanita hasta Guitarra mía (25 de marzo de 1935) acompañó a El Mago en centenares de versiones fonográficas. Heredó de su Padre, Tristán Barbieri, el gusto por la guitarra y , como tantos otros aficionados, se lució en conjuntos tradicionalistas de los que manudeaban en aquellos tiempos del Centenario, primero como guitarrista y luego como cantor. Por los años en que Gardel-Razzano habían sumado a sus respectivas violas la del negro José Ricardo y Rosita Quiroga se iniciaba en el canto tradicionalista, Barbieri formó dúo con Luciano Cardelli. Se trataba, pese a los apellidos de sus integrantesa, de una dupla de intérpretes criollos.
El apellido gringo no era de ninguna manera incompatible con el criollismo, según pudo demostrarlo José Razzano y también, entre otros muchos, Fernando Nunziata, Alfredo Pelaia e Ignacio Corsini, estos dos últimos nacidos en la península. El dúo Barbieri-Cardelli llegó el teatro "Esmeralda", donde algunos años antes había estrenado Gardel Mi noche triste, y al "Empire", donde Rosita Quiroga había compartido cartel con la gloriosa Ekatherina de Galantha. Razzano, que era a la vez compañero y manager de Gardel, invitó a Barbieri a sumar su guitarra a la de Ricardo, propuesta que fue aceptada jubilosamente. Cuando Ricardo emigró en busca de aire más propicios, porque le molestaba respirar los mismos de José María Aguilar, Barbieri permaneció junto a su patrón y, llegado el caso, armonizó su viola con la de otros escoberos: Angel Domingo Riverol, Domingo Julio Vivas y Horacio [Geminiani] Pettorosi, que en 1923 se había embarcado hacia España con la troupe "Los de la Raza", formada por los hermanos Alfredo y Julio Plácido Navarrine.
Los especialistas no tienen una sola opinión acerca de los talentos de los acompañantes de Gardel. Hay quienes se inclinan hacia Ricardo; otros admiran especialmente a Aguilar, de quien el bien sabido Eduardo Visconti deice que fue un maravilloso armonista intuitivo que, además, utilizaba la púa con maestría impar. Y ciertamente no han de faltar los que prefieran a Pettorosi, músico de riquísima inspiración, algunas de cuyas composiciones se cuentan entre las más bellas de los repertorios de los cantores nacionales. Barbieri fue, de todos modos, quien más largo tiempo estuvo junto a Gardel, a cuyo repertorio aportó, como autor -músico y, a veces letrista- canciones tan ajustadas al arte del intérprete que revelan una identificación cabal entre músico, cantor y acompañante: Viejo smocking, Pordioseros, Cruz de Palo, El que atrasó el reloj, Preparate pál domingo, Anclao en París.
La guitarra llegó al tango de la mano de Gardel. Este procedía del canto criollo y cuando resolvió dedicarse al tango, inventando la manera de cantarlo, utilizó el instrumento que le era habitual. Lo mismo ocurrió con Rosita Quiroga, oriunda también del estilo y la tonada. Y del canto campero procedían, asimismo, el negro Ricardo, el negro Barbieri y el mismo Aguilar. La guitarra fue una suerte de trait d'union entre el canto criollo y la nueva especie cantable en la que convergieron el negro, el español y luego el italiano. No porque sí solía anunciarse Gardel y sus guitarristas. Por eso un negro de sangre criolla y apellido italiano puede resultar un símbolo.

Fuente: Letras de tangos. Mujeres y hombres que hicieron el tango. (J. Gobello)


José María Aguilar

El 21 de diciembre de 1951 falleció José María Aguilar en el hospital "Dr. Teodoro Alvarez", Aranguren 2649, de Buenos Aires. Noches antes, al salir con unos amigos de la Confitería Bar y Billares "Odeón", frente a la plaza Flores, al cruzar la avenida Rivadavia, había sido atropellado por un automóvil, que no pudo ver a causa de su poca visión. Auxiliado de inmediato por sus compañeros, entre ellos el actor Raúl Deval, fue conducido al ya dicho establecimiento sanitario, donde quedó internado al comprobarse que tenía fracturada una pierna. Después de varios días de reposo y siendo un hombre de fuerte contextura, murió inesperadamente, debido a una complicación de edema pulmonar. El destino había postergado su muerte el 24 de junio de 1935, al hacerlo sobrevivir milagrosamente de entre las llamas del trimotor F31, donde se inmolara la vida de Carlos Gardel y la de sus colaboradores.
Atrás quedaba su brillante pasado guitarrístico al servicio de la canción popular durante muchos años. Procedente de Medellín (Colombia) y a bordo del vapor "West Cactus", llegó al puerto de Buenos Aires, el 18 de enero de 1936, acompañado de su primera esposa, la señora María Bourgeois, mujer de exquisito temperamento poético y autora de exitosas letras que firmara el propio Aguilar : Las madreselvas, Las margaritas, Añoranzas, Trenzas negras, Manos brujas, etc. Escuálido, y con huellas evidentes de graves quemaduras en el rostro y en las manos y padeciendo la pesadilla de su drama, recibió en su persona el cariño y el pesar del pueblo argentino por el recuerdo de Gardel y sus infortunados compañeros. Muchos fueron los reportajes periodísticos y radiales a los que accediera, dando detalles de la exitosa gira y la increíble catástrofe, ante los ojos incrédulos de cientos de admiradores colombianos. Sus manos, imposibilitadas para desempeñarse como antaño, anularon su profesión de avezado artista, que lamentaba con mucha pena al acariciar el encordado de su guitarra o al escuchar las grabaciones que había realizado, como acompañante, en sus tiempos de esplendor.
En sus últimos años vivió de los derechos de autor y de las clases de guitarra y canto que daba a los alumnos que concurrían a su domicilio de Luis Viale 2466 y, años después, al mudarse del barrio de Flores, en su hogar de la calle Juan Bautista Alberdi 539. Carlos Ariel, Rosita Argentina, Atilio Pascale, Tito Aguilar, Nelly Argentina "La Argentinita" , Ernesto Lucero, Carlos Gómez, son los nombres destacados de discípulos suyos, entre los tantos que desfilaron bajo su eficaz enseñanza. Dueño de un privilegio natural, fue maravilloso armonista intuitivo de la guitarra. Su dominio técnico de la "púa", en el uso profesional, era admirable, ya que no se percibía su utilización metálica, luciéndose en sus famoso pasajes de punteo y "mandolina", en los que vertía notas de su espontánea inspiración musical. En pleno apogeo de su arte, el "indio" Aguilar contribuyó, sin proponérselo, a difundir el uso de la "púa", para extraer mejor sonido de las cuerdas de "tripa" de la guitarra. Inspirado compositor de logradas partituras musicales, enriqueció con sus obras el repertorio nacional rioplatense, mereciendo que en su mayoría fueran grabadas por las grandes figuras de nuestro cancionero y conjuntos orquestales, compartiendo el éxito de muchas de ellas con renombrados poetas populares.
Su figura elegante y varonil, sabía lucirla correctamente trajeada y pulcra con atrayente personalidad. Su estatura era mediana y su físico robusto y fuerte. Sus agraciadas facciones de tez tostada, tenían el marco de una renegrida cabellera lacia que peinaba con raya y hacia atrás. Su verdadero nombre era José Aguilar, adoptando muy posteriormente el de José María Aguilar, que llevó a la fama artística en sus últimos años de labor. Nació en el país hermano del Uruguay, el 7 de mayo de 1891, en la calle 19 de Abril, de Montevideo. Hijo de Don Francisco Aguilar y de Doña Cecilia Porras Soca y hermano de Francisco, Froilán y Toribio, que murió siendo un niño, y de seis hermanas. De todos ellos el único que trascendió artísticamente fue Froilán Aguilar, guitarrista y compositor y autor de dos resonantes éxitos grabados por Gardel : el tango Murmullos con letra de Juan Carlos Patrón y el fado Caprichosa cuyos versos le pertenecen.
Sus primeros años pasados en la tierra natal fueron difíciles, como todos los comienzos de un artista que se empeña por imponer su arte. Según declaraciones del mismo Aguilar en 1950, para la revista "Antena", cuando tenía seis años de edad ingresó junto a su hermano Francisco en el instituto Verdi, de Montevideo, patrocinados ambos por el entonces presidente de la república uruguaya Máximo Tajes, estudiando en ese establecimiento durante algunos años hasta que su padre los llevó consigo. Teniendo conocimiento musical de guitarra, complementaron su aprendizaje junto a su progenitor, también guitarrista, con quién se iniciaron ambos hermanos haciendo vida de artista, tocando y cantando de pueblo en pueblo por los pagos orientales.
Más tarde al casarse su hermano Francisco y al morir su padre quedó solo artísticamente, enfrentando al destino con lo que más quería, su inseparable guitarra. Era la época de los payadores, y con Gabino Ezeiza, Pablo Vázquez, Peña, Lavalleja, Casaux y muchos otros, compartió junto a los suyos, guitarreando inolvidables veladas criollas en la fonda del "Vasco Vidart", al lado del puente del "Paso del Molino", lugar donde se reunían los troperos. Allí adquirió también conocimientos de guitarra al lado del "paisano Landivar", un bohemio y pintoresco guitarrero de fogón.
En la misma nota mencionada, recordaba Aguilar, con respecto a sus primeros años que, no teniendo otra cosa que hacer en la vida que tocar la guitarra y cantar siguió actuando. Fue por Artigas, llegó hasta Brasil, sin experiencia y, muy jovencito, tuvo problemas naturales por su edad. En Artigas, se puso en relación con su padrino, el mayor José María Castro, que había sido designado comisario del lugar, quien le dio una mano. A los pocos meses ya andaba por Río Grande, tocando la guitarra y cantando. Después volvió para Montevideo y regresó a la casa de su madre. Había salido siendo una criatura y volvió hecho un mocito. Estuvo quieto un tiempo, pero ya acostumbrado a aquella vida andariega, no pudo contenerse mucho tiempo, y salió nuevamente a recorrer el país con su guitarra. En Montevideo y siendo ya mozo, trabajaba tocando la guitarra y entonando las canciones de la época por lugares típicos del bajo.
Es allí donde conoce una figura respetable y famosa de la guitarra, Don Mario Pardo, a quien Aguilar admiraba desde siempre, como el mejor ejecutante solista de ese instrumento de cuerdas. Pardo junto al hacendado y estanciero Valentín Etchenique, con el que tenia sociedad, integrando la firma Etchenique-Gil-Pardo, representantes del Banco Agrícola Ganadero de Montevideo, se lo lleva con ellos a las estancias de Etchenique "El Arbolito" y "Perico Flaco" que estaban linderas por el lado del Cuartel 10 del Departamento de Río Negro, Mercedes, del Uruguay, que se conocía por el denominativo de "Cololo". A ese lugar Pardo le dedicó un tango de su inspiración que lleva el nombre de "Cololo" y Aguilar una obra suya con idéntico título y aire de triunfo. Durante seis meses, guitarreando y haciendo menesteres del campo, Aguilar adquirió junto a Pardo grandes conocimientos de guitarra, que completarían la enseñanza de su difícil manejo y los secretos del encordado. Al verlo destacarse tan diestramente, Pardo lo anima a viajar con él a Buenos Aires para labrarse un porvenir artístico y así, en 1916, llegó a esta ciudad porteña con un destino de lírica guitarra en el corazón. En el salón "La Argentina" de la calle Rodríguez Peña", Aguilar debutó junto a Pardo en 1916, acompañándolo en su presentación como solista de guitarra. También actuaron en el cine teatro "Palace", de la rambla vieja de Mar del Plata, perteneciente a la cadena de locales de Max Glucksman, en donde Pardo se luciera como cantor de tangos, con aquel gran suceso que fuera El taita del arrabal.
Relacionado por Pardo, Aguilar comenzó la enseñanza de guitarra por los hogares porteños de renombradas familias de la sociedad, llegando a tener durante algunos años, cerca de setenta alumnos entre varones y mujeres. Al desvincularse de Pardo formó un cuarteto guitarrístico, que fue el primer Cuarteto Nacional de Mujeres, de fugaz duración por la separación de dos de sus integrantes y después dirigió un cuarteto masculino de guitarras con Nunzziatta, Monsalve e Iriarte, presentándose en el teatro Porteño, vestidos de smoking y actuando durante algunas temporadas en otras salas. Deshecho el cuarteto, formó otros conjuntos y acompañó a Ignacio Corsini en 1921 en grabaciones para discos "Nacional" y a Mario Pardo para el mismo sello fonográfico hasta 1922.
Por ese tiempo secundó al dúo Vega-Díaz (Julio Vega-Roberto Díaz) que grababa para la casa Víctor y debido a ese trabajo, fue contratado posteriormente por ese sello para registrar solos de guitarra. En 1922 acompañó ak dúo criollo Feria-Italo (Néstor Feria-Italo Goyeche) que venía de Montevideo y debutó en el teatro "Nacional" de Pascual Carcavallo. Allí Aguilar compartió la cartelera con su compatriota el payador Juan Pedro López, con quien años después compuso el tango Flor campera.
En 1923 realizó con el dúo Feria-Italo unas grabaciones junto a Enrique Maciel para el sello Víctor. Ese año Enrique Del Ponte lo hizo actuar por LOX Radio Cultura, primera broadcasting de Sudamérica, en unas transmisiones desde el Plaza Hotel (estación Plaza), donde Aguilar interpretó con su guitarra obras clásicas como Il trovatore, Recuerdos de la Alhambra y Manuscrito árabe. Terminado ese compromiso, secundó por Radio Nacional al dúo Pelaia-Italo (Alfredo Pelaia-Italo Goyeche). Acompañó después, junto a su hermano Froilán Aguilar, al dúo Quiroga-Del Carril (Rosita Quiroga-Rosita Del Carril) en su debut en el teatro "Empire" con un repertorio criollo y en el cine-teatro "San Martín" de Flores y cine-teatro "París" de La Plata.
En discos "Víctor" secundó al dúo, con Enrique Maciel en guitarra. A Rosita Quiroga la acompañó, junto a Rosendo Pesoa, en su primera época como cancionista de tangos, grabando en discos "Víctor". Por ese entonces integró en un carnaval montevideano, el quinteto "Los incógnitos" junto a Italo Goyeche, Luis Viappiana, Carlos Bértola Ravera y Froilán Aguilar. En 1923 también realizó una serie de grabaciones en discos "Víctor" en dúo de guitarras con Maciel. Actuó como concertista con gran éxito en el teatro "Empire" y acompañado de su hermano Froilán se presentó en el cine-teatro "San Martín", de Flores, integrando un dúo de guitarras. En 1924 acompañó junto a Iriarte al dúo Pelaia-Catán (Alfredo Pelaia-Carlos Marambio Catán) por radio, varietés y grabaciones para discos "Víctor". Ese año, realizó igualmente unos registros para ese sello en dúo de guitarras con Mario Pardo y en diciembre secundó temporariamente con Maciel al dúo Quiroga-Magaldi (Rosita Quiroga-Agustín Magaldi) grabando en discos "Víctor" hasta el inicio del año siguiente. En 1925 junto a Maciel acompañó al dúo Magaldi-Noda (Agustín Magaldi-Pedro Noda) en una serie de grabaciones para "Victor", por Radio Cultura, Radio Nacional, teatros, cines, y giras por el interior del país, Tucumán y otras provincias norteñas hasta 1926. También en 1925, secundó con Malga en guitarras a Roberto Díaz grabando para discos "Víctor"y en dúo con Iriarte registró para ese sello seis obras suyas. Posteriormente, en infatigable labor por radios, cines, teatros, giras y grabaciones, Aguilar siguió acompañando a grandes figuras de esa época de oro de la música popular, integrando diferentes conjuntos de guitarra. Azucena Maizani, Libertad Lamarque, Alberto Vila, Príncipe Azul (Herberto Da Costa) y el dúo Irusta-Fugazot (Agustín Irusta-Roberto Fugazot), contaron todos con su respaldo guitarrístico, adquiriendo Aguilar una mayor experiencia con tan distintos estilos y modalidades artísticas. Desde 1926 hasta 1928 secundó, junto a Rosendo Pesoa, a Ignacio Corsini, en una serie de discos para el sello "Nacional". En 1926 intervino en algunas grabaciones Froilán Aguilar y de 1927 a 1928 integraron el trío guitarrístico del "Caballero cantor", Aguilar, Pesoa y Maciel. En 1927 realizó, junto a Armando Pagés, dos registros para discos "Víctor" con dos obras suyas: la zamba Las madreselvas y el fox-tror Manos brujas.
El haber acompañado durante doce años a tantos intérpretes de nuestro cancionero, le valió al solicitado "Indio", luego de secundar a Ignacio Corsini, que en junio de 1928 Carlos Gardel lo hiciera llamar por intermedio de José Razzano, para integrar su conjunto de guitarras, junto a José Ricardo y Guillermo Desiderio Barbieri. Integró como tercera guitarra, el trío Ricardo, Barbieri y Aguilar y debutó con Gardel en el cine "Majestic", Lavalle 845 (hoy Paramount).
En octubre de 1928 lo acompañó en su debut en París, siendo testigo y partícipe del triunfo del gran cantor. Al desvincularse el "negro" Ricardo, en abril de 1929, en Francia, Aguilar siguió, en España y Argentina, acompañando a Gardel como punteador de fuerza, junto a Barbieri, hasta 1930, en que formó parte del trío guitarrístico Barbieri, Aguilar y Riverol, volviendo a viajar a París por compromisos artísticos del cantor. Por desacuerdos personales con Gardel, se alejó de su conjunto en marzo de 1931, en Niza, desde donde regresó a Buenos Aires junto con su esposa María Bourgeois, para seguir actuando en nuestro ambiente porteño al que estaba arraigado por adopción. En ese lapso de más de dos años e labor con Gardel, intervino acompañándolo en todas sus actuaciones radiales, cines, teatros, giras artísticas y en todas las series de grabaciones del trío de guitarras Ricardo, Barbieri y Aguilar.
Participó asimismo en los "cortos" filmados en 1930, dirigidos por Eduardo Morera en Buenos Aires, para el incipiente cine sonoro nacional, en los que aparece su recia figura respaldando musicalmente a Gardel junto a Barbieri y Riverol, en ocho de las diez canciones. Allí Gardel le interpretó dos de sus obras, el tango Tengo miedo con letra del "negro" Cele y el vals Añoranzas. Trece son las obras de su autoría que Gardel le grabó en discos "Nacional-Odeón" haciendo inolvidables creaciones: los tangos Tengo miedo, Lloró como una mujer, Trenzas negras, Milonguera, Al mundo le falta un tornillo, Flor campera; los valses Añoranzas, Mala suerte, Aromas del Cairo, Manuelita; la zamba Las madreselvas; el fox-trot Manos brujas y el estilo Ofrenda gaucha. En varias grabaciones de Gardel, además de intervenir en el acompañamiento guitarrístico, Aguilar intercedió con su voz grave en algunos momentos ocasionales del canto, como ser en los tangos Che, Bartolo, Fierro Chifle, Dos en Uno y los pasodobles Trianera y Las Flores de tu balcón. Posteriormente a su actuación con Gardel, acompañó por emisoras, cines, teatros y grabaciones a figuras estelares de la época: al dúo Gómez-Vila (Alberto Gómez-Augusto Vila), Teófilo Ibáñez, Oscar Ugarte y Armando Barbé (Radio Excelsior). En 1932, con el trío de guitarras Aguilar, Barbieri y Riverol, secundó a Adhelma Falcón (discos "Brunswick"), a las Hnas. Barbieri (María Esther-Adela), en festivales artísticos y Armando Rossi (Gardelito) por LP6 Casa América y espectáculos radioteatrales. Anteriormente y en 1930 realizó un disco especial, sello Pathé, acompañando al cantor uruguayo Juan Patti. A fines de 1934 es reintegrado, por intercesión de Ricardo Bonapelch, al conjunto de guitarras de Gardel, reemplazando a Domingo Julio Vivas, para viajar a Nueva York con Barbieri y Riverol y realizar junto al cantor, la gira centroamericana que terminara en tragedia.
Después del accidente y de su recuperación, ya solo se limitaba, por sus manos inhibidas, a dirigir conjuntos guitarrísticos sin ser primera guitarra. Hacía acompañamientos con tonos bajos, sin puntear, impedido por los dolores que le causaban sus dedos mutilados, algunos en las primeras falanges. Podía solo utilizar normalmente el pulgar derecho y, en algunos casos, como en los ensayos, con un uñero hacía algunos punteos. El 24 de junio de 1937, reanudando su labor artística, Aguilar se presentó en público acompañando en su debut a un discípulo suyo, Carlos Ariel, ël zorzalito criollo" en el auditorio de CX46 Radio América de Montevideo, donde estrenó su tango Murió el pájaro cantor, en homenaje a Gardel.
En Buenos Aires y desde el 15 de septiembre de ese año, lo siguió secundando por Radio Cultura y dirigiendo el conjunto de guitarras, Aguilar, Parisi, Fariña y Buglione. Después integrando el acompañamiento Aguilar, Martínez, Barrios y Batagliero y luego Aguilar, Vivas, Martínez y Buglione, lo acompañó por audiciones de Radio Belgrano. En 1938/39 lo secundó por Radio Argentina en la "Matiné de Juan Manuel" y también a Carmencita del Solar, con las guitarras de Parisi, Fariña, Frasca, Buglione y Ranieri. Al frente de otros conjuntos guitarrísticos, prosiguió acompañando a Carlos Ariel (Fortunato Guarna), por cafés, varietés, teatros, "Parque Goal", "La Querencia", teatro "Variedades" (dirigiendo cuarenta guitarras en homenaje a Gardel) y giras artísticas por 35 salas de la capital y localidades vecinas, hasta 1945, y posteriormente ya finalizando la década del cuarenta. En 1939 Aguilar integró un trío de guitarras junto a Enrique Maciel y Orlando Aricuren. En 1941 acompañó a Carlos Barés por Radio Argentina.
En 1946 secundó a Carlos Acuña con las guitarras de Calabró, Orlando y Parisi y las glosas de Celedonio Esteban Flores, por varietés, Café "Santa Paula", Bar "Benigno", la "Munich" de Boedo, etc. En 1950 con el conjunto de guitarras Aguilar, Caté, Santurio y Soria, secundó a su segunda esposa, la cancionista Chola Aguilar (Yolanda Agustina Vetere) y a Santiago del Solar, realizando por Radio Belgrano, Radio Provincia (La Plata), locales de barrio (cantinas y clubes) y festivales, sus últimas actuaciones hasta muy cerca de su final.

Agradecimiento Ediciones Corregidor es intermediaria del agradecimiento del autor, a quienes han colaborado con datos, testimonios, fotografías y discos, de valioso aporte para posibilitar esta biografía sobre José María Aguilar. Destacamos en especial a : Mario Pardo, Rosita Quiroga, Carlos Ariel, Horacio Loriente, Herminio Fossa, Atilio Pascale, Antonio Marano, Juan José Quiroga y a la Biblioteca Nacional.

Obra autoral

A mi palomita (milonga), letra de Ignacio Corsini ; Aconcagua (gato) ; Acuarela porteña (tango), letra de Enrique cadícamo ; Al pie de la reja (vals) ; letra de Ignacio Corsini ; Al que le pica (chacarera), letra de Maniel Ferradás Campos ; Amor mio (cielito) ; Anochecer (estilo), letra de Ignacio Corsini ; Añoranzas (vals), letra propia ; Aquellos tiempos (ranchera), letra propia ; Aromas del Cairo (vals), letra propia ; Artigas (pericón) y Cololo (triunfo) ; Cuando me entrés a fallar (tango), letra de Celedonio Esteban Flores ; Cuando miran tus ojos (vals), letra de Adolfo Santurio ; El Abrojal (tango) ; El angelito (tango) ; El biguá (zamba), letra propia ; El camaleón (malambo) ; El facón (estilo), letra de Eugenio Cárdenas-Adolfo Santurio ; El gran técnico (tango) ; El pañuelo de seda (estilo), letra de José A. Saldías ; El volcán (vals), Entre dos luces (tango) con Pedro Vergés, letra de Francisco Brancatti ; Esa, es mi tipo (tango) con Adolfo Santirio, letra de Juan M. Velich ; Extasis triunfal (estilo) letra de Adolfo Santurio ; Flor campera (tango), letra de Juan Pedro López ; Flores de Arrayán (zamba), Hablame (vals) ; Ida y Vuelta (tango) ; La Espera (estilo), letra propia ; La gringa María (tango), letra de Juan M. Velich ; La mañanita (milonga), letra de Ignacio Corsini ; La musa triste (tango), La roncadora (zamba) ; La rosarina (zamba) ; Las madreselvas (zamba), letra propia ; Las margaritas (zamba), letra propia ; Lirios (vals), letra de Carlos Roxlo ; Luna gaucha (vals), letra de Atilio Supparo ; Lloró como una mujer (tango), letra de Celedonio esteban Flores ; Maestro ciruela (tango), letra de Enrique Sáenz ; Mala suerte (vals), letra de Eugenio Cárdenas ; Manos brujas (fox-trot), letra propia ; Manuelita (vals, letra de José Mascías (hijo) ; María (tango) ; Me abandonaste (canción), letra de Carlos Guiol ; Metele que son pasteles (tango), letra de Ivo Pelay ; Mi baya encerada (estilo), letra de Manuel ferradás Campos y Adolfo Santurio ; Milonguera (tango), letra propia ; Mi última carta (tango) ; Murió el pájaro cantor (tango), letra de José Tirelli ; Noche de amor (vals), letra propia - música de Juan Larenza ; Ofrenda gaucha (estilo), letra propia ; Oración de amor (vals), letra propia - música de Vicente Belvedere ; Perro (tango), letra de Celedonio Esteban Flores ; Quejas (estilo), letra de Salvador Riese ; Trajedia maleva (tango) con Adolfo Santurio, letra de Manuel Ferradás Campos ; Tengo miedo (tango), letra de Celedonio Esteban Flores ; Trenzas negras (tango), letra propia ; Tristes violetas (vals), letra propia - música de Adolfo Santurio ; Tristeza del aguatero (milonga), letra de Adolfo Santurio ; Vuelve a mirarme (canción), letra de Bartolomé Salas ; y Zamba por estilo.

Lista autoral aportada por el estudioso y coleccionista uruguayo Horacio Loriente. Eduardo Visconti Fuente: La historia del tango. Tomo 9. Ed. Corregidor


Angel Domingo Riverol

Antes de narrar la trayectoria de Angel Domingo Riverol, consideramos que puede ser de interés y servir como introito, citar a los cultores del arte popular que nacieron o habitaron el legendario barrio sur llamado San Cristóbal, escenario inicial del guitarrista... Justicia es señalar que esta zona capitalina fue sentidamente historiada por el veterano escritor, poeta y periodista don Ricardo M. Llanes, en su bien documentado trabajo editado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (Cuaderno Nº 39, año 1970).
Cabe también la mención del amigo Jorge Larroca, periodista y escritor enamorado del barrio, que luego de pacientes investigaciones concretara el importante libro San Cristóbal, el barrio olvidado (Edición Freeland, 1969). Gracias a ambas publicaciones, hemos podido registrar muchos nombres, más algunos de nuestro propio archivo. Se nos ocurre que la nómina debe encabezarla María Rangolla, conocida como "María la Vasca", famosa por su casa de baile, ubicada en la calle Carlos Calvo 2721, en algunas de cuyas reuniones tal vez se estrenara el tango La Vazca, dedicado por el clarinetista Juan Carlos Bazán a la propietaria... fundamental en estas citas es el apellido de los hermanos Greco, cuyo puntal fue el popular bandoneonista y compositor de nombre Vicente y de apodo "Garrote" ; Domingo, que además de ejecutar el piano y la guitarra era compositor ; Angel, payador, cantor y guitarrista, autor de Naipe marcado, y Elena Greco, mujer de fina sensibilidad, cultora del piano, a quien en nuestra adolescencia tuvimos la suerte de escucharla a través de las audiciones radiofónicas de Héctor Bates, por 1935, titulada "Tangos, autores e intérpretes"... Otros hermanos famosos en la barriada fueron los Canaro siendo Francisco, "Pirincho", el más conocido, hombre de recio y tenaz carácter que tanto hizo por nuestra música y por los derechos autorales, violinista, director y compositor que abarcó casi toda la historia del tango ; Juan, bandoneonista ; Rafael, guitarrista y contrabajista ; Mario también ejecutante de bandoneón y el benjamín, Humberto, cultor del piano, fallecido a temprana edad... Deberá integrar esta lista, asimismo, el otrora famoso payador Antonio Anastasio Caggiano... Roberto Firpo, el patriarca del piano, por los albores del siglo residía con sus padres en la calle Rioja, entre Caseros y Rondeau... Los hermanos Fiorentino, Vicente, violinista, y Francisco, "el Tano", bandoneonista, que finalmente triunfara como cantor, residían en Rincón e Independencia... Jorge Larroca nos informa que los integrantes del dúo Gómez-Vila vivieron un tiempo en la calle Pacón, entre General Urquiza y Rioja... Florindo Sassone en General Urquiza y San juan... Dorita Davis, "la Muñequita", vivía en Constitución y 24 de Noviembre ; las hermanas Falcón -Ada, Amanda y Adhelma-, se domiciliaban en San Juan y Rincón ; la esbelta Tita Galatro, de potente y timbrada voz, recia intérprete del tango y el arte nativo, que encarnara el papel de "Alma bruja" en el recordado conjunto "Chispazos de Tradición", fue también de San Cristóbal.
Cómo no traer, entre estas citas, el nombre de la más grande estilista del canto criollo, dotada de una dulce y melodiosa voz, Virginia Vera, que pasó asllí sus últimos años... El jovencito Carlos Pérez de la Riestra, que popularizara el nombre de "Charlo", residía en General Urquiza entre Pavón y Constitución ; el bailarín Miguel Buchino, milonguero de hacha y tiza y también compositor, vio la luz en Entre Rís e Independencia ; Antonio Severino, apodado "La Vieja", bandoneonista, tenía su academia en la calle Pavón, entre Alberdi y Jujuy ; Ricardo Luis Brignolo, otro bandoneonista y autor del tango Chiqué, apodado "La Nena", estuvo radicado en Sarandí, entre Independencia y Estados Unidos ; Antonio Buglione el "Loquito", violinista y cantor, nacido en Constitución 2558 ; y otro de los grandes olvidados, el prolífico dramaturgo y poeta Juan Andrés Caruso, conocedor como pocos del sentimiento porteño, que habitara al 1315 de Pasco, y a quien le cabe el honor de que Carlos Gardel le registrara más obras : la friolera de treinta y siete... Sigue la lista con don Carmelo Rizzuti, eximio concertista de guitarra, gran maestro y compositor ; Anselmo Aieta, el "Lagaña", fueye de San Telmo que, siendo ya consagrado, vivió en Pasco entre Cochabamba y San Juan ; otro colega del "arrugado", Fernando Montoni, también fue del barrio y a él le cantó en un tango que compusiera con su nombre, San Cristóbal, si bien su obra más lograda fue Carro viejo, cuya letra fue escrita por el actor Máximo Orsi... La familia Velich, especialmente don Juan, destacado letrista y autor de un libro de versos hoy inhallable: Rimas salvajes, publicado en 1933, y su hija Herminia, cancionista y actriz, autores ambos del recordado tango Cualquier cosa... El bohemio verseador Gerónimo Gradito, autor de la letra del tango de Vicente Greco El Flete y de los libros Cardos (1928) y Bandoneón (1946). Otro cantor de viejo cuño perteneciente al barrio fue Luciano Cardelli, que a fines de la década del 10 y principios de la del 20, formaba dúo con el guitarrista y por entonces cantor Guillermo Barbieri, hasta que éste se fue con el dúo Gardel-Razzano, para unirse al acompañante José Ricardo ; el "tano Cardelli" lucía una bien timbrada y educada voz y su nobre llegó a figurar en carteleras céntricas, se domiciliaba en Cochabamba 2063. Popular cantor también, y residente durante muchos años en San Cristóbal, fue Domingo Conte, nacido en Carlos Calvo y Entre Ríos... Acude asimismo a nuestra memoria el nombre del pianista tanguero Fidel del Negro, también compositor e integrante de la orquesta Scatasso... Y posiblemente, en estos recuerdos, haya omisiones, por falta de documentación, nunca intencionada, pero por ahora cerremos la lista con otro pianista y compositor de delicadas páginas, José María Rizzutti, figura fundamental entre los vanguardistas constructivos del tango. Angel Domingo Riverol nació el 1º de octubre de 1893 en la calle Chile 1469, barriada de Monserrat. Fueron sus padres Angel Riverol y Dolores Cabral, oriundos de Las Palmas, Islas Canarias.
De esa unión nacieron otros cinco hijos, tres varones y dos mujeres, siendo Angel Domingo el menor... Este cursó los estudios primarios, siguiendo luego hasta el segundo año normal. Nació su afición or la música a los diez años de edad, en el seno de un hogar donde la madre entonaba coplas isleras acompañándose en la guitarra : de ahí la inclinación del niño... Y fue su progenitora quien le enseñó los primeros rasgueos, asimilados rápidamente. No sigue estudios, pero su gran intuición hace ue llegue a dominar el encordado... Angel Domingo conoció en su infancia a la que luego sería su esposa, Aurelia Giuliano, que se domiciliaba en la calle Humberto 1º 1835, viviendo ya la familia Riverol enfrente, Nº 1844, barrio San Cristóbal... En 1913 se pusieron formalmente de novios y a los pocos meses contrajeron nupcias. De este matrimonio nacieron ocho hijos, y uno de ellos, Juan José, también dominó la guitarra, acompañando a varios intérpretes y trabajando en algunas ocasiones con Guillermo Barbieri (hijo) ; años después formó el recordado trío de canto y guitarra Palacios-Riverol-Cabral... Volviendo a su padre, digamos que a mediados de 1914 sale en gira con su vecino Juan Canaro, bandoneonista, y un clarinetista español (cuyo nombre no recuerda su esposa), trío típico que actúa en San Pedro, Bragado y varias localidades más. La suerte no los acompaña y la esposa debe enviarle un giro para que pueda regresar... En el "Teatro de Verano" levantado en San Juan y Entre Ríos, donde actuaba la compañía de Pepe Podestá, interviene Riverol secundando la labor de un joven actor y cantor llamado Ignacio Corsini... Pero la guitarra no era suficiente medio para vivir ; por lo tanto, se desempeñaba en el oficio de pintor, empapelador y recuadrador, destacándose por la habilidad y esmero en el trabajo, lo que le valió trabajar con permanencia para una gran empresa del ramo. Con el tiempo tuvo que dejar este oficio, pues le perjudicaba la salud.
A. D. Riverol, desde sus comienzos, y durante varios años, ejecutó en una guitarra de nueve cuerdas, al igual que antecesores como Luciano Ríos, acompañante de Juan Maglio "Pacho", Rafael Iriarte "El Rata" y el famoso "Negro Ricardo", puntal de Gardel durante quince años... Allá por los años 1915-16, Riverol animaba bailes de "formativo" y sociedades, en un trío compuesto por un bandoneonista de apellido Alonso, el violinista Enrique Giménez y Riverol con la mencionada guitarra de nueve cuerdas. En las temporadas de 1916 y 1917, el celebrado dúo de cantores criollos, Ignacio Riverol-Angel Greco, con el apoyo de A. D. Riverol, actúa con éxito durante nueve meses consecutivos en el escenario del Teatro Casino, de la calle Maipú entre Corrientes y Sarmiento. Por ese entonces nuestro guitarrista está relacionado con algunos de los personajes mencionados al comienzo : los Canaro, especialmente Francisco y Juan : los Greco y el bandoneonista Montoni, entre otros. En 1917 se presentó en un café de Avellaneda (avenida Mitre al 1200), cuyo propietario era Ferro, integrante del equipo del club Independiente. Se trataba de un trío cuyos compañeros eran : Carlos Marcucci, el bandoneonista entonces apodado "El Pibe de Wilde", y el violinista Raimundo Orsi, apodado "Mumo", a la vez puntero del mencionado equipo de Avellaneda. Daremos a continuación una nómina de los intérpretes que fueran secundados por A.D.R. hasta llegar a Carlos Gardel, aclarando que en los casos que tenemos documentación y testimonios damos fechas, y en los que no ha sido posible determinarlas, solamente los nombres. De cualquier manera la cita será válida, para demostrar la múltiple labor de este maestro de la guitarra... En 1921 trabajó junto con el guitarrista Antonio Di Benedetto, autor de muchas composiciones de gran difusión, tales como las canciones camperas El Cantar de los Cerros, Orillando un cañadón y Mañanita campera, que por la década del 30 fueron interpretadas y llevadas al disco, entre otros, por cantores de la talla de Charo y Oscar Alonso. Riverol con Di Benedetto acompañaron entonces a un cantor de muchas mentas, del cual solamente tenemos el apellido y una fotografía con sus acompañantes: de Rembenutto podemos decir que es uno de los tantos casos de cantores que al no dejar su voz impresa en el disco se perdieron en el olvido. Según un recorte del diario "La Razón", de enero de 1925, en un programa radial se presentaba el cantor Pedro Noda con el guitarrista Angel Riverol. Roberto Díaz, cantor de larga trayectoria, creador del estilo Aurora del peregrino y de Abuelita qué horas son ? y la milonga Mi poncho tucumano, del payador entrerriano Generoso D´Amato en 1928 también fue acompañado, en público y en el disco, por Riverol. Éste, con un colega llamado "El Negro Rivero", en el mismo año acompañan la labor de una novel cancionista llamada Libertad Lamarque. Al año siguiente, 1929, el cantor Carlos Dix se presentaba con Riverol y Juan Buscaglia, autor éste del vals Marina y del tango con letra de Alberto Ramponi Muchachos, silencio, popularizado por Gardel y el longilíneo Santiago Devin. Ese mismo año alterna con su amigo Antonio Di Benedetto acompañando al dúo Pidotto-Arguello, creadores del vals Adoración. Por aquellos tiempos -nos refirió el otrora popular cantor Domingo Conte, ubicándonos en 1928-, estaban muy de moda los dúos de cantores ; entonces, con un amigo aficionado al cano, Pascual Ferrandino, decidimos formar uno y el primer ensayo salió bien ; pero, no sabíamos tocar la guitarra ni teníamos acompañante oficial... entonces, el amigo Amadeo Giuliano nos conectó con su cuñado Riverol. Éste, luego de darnos algunas enseñanzas elementales sobre el instrumento y de acompañarnos en las prácticas del canto, dijo que ya estábamos en condiciones de enfrentar al público. Así lo hicimos, con Riverol de acompañante, pero fuera de algunos boliches "rascas", donde pasábamos el platito, no encontrábamos un lugar de más categoría como eran nuestras aspiraciones... Una circunstancia fortuita hizo que pudiéramos debutar en forma oficial nada menos que en el cine "Los Andes", de Boedo, perteneciente a la cadena de salas del empresario Max Glucksmann.
A la sazón estaba actuando allí el famoso dúo criollo Ruiz-Acuña, cuando por desavenencias con la empresa se desvincularon, y por ese motivo, "de rebote", fuimos sus reemplazantes, cumpliendo una buena actuación ; esto hizo que el Sr. Glucksmann nos hiciera seguir trabajando en todas las salas de su propiedad, ya fogueados y gracias al aporte del buen Riverol. Hasta el año 1929 nos presentamos en cuanto local aparecía, hasta que caímos a un local de baile y varieté conocido con el nombre de "El Ombú". (Años después, reformado, se llamó " El Monumental", y actualmente el local existe, dedicado a otra actividad). Estaba ubicado en pleno barrio de Flores, Nazca entre Rivadavia y Yerbal, y era frecuentado por un elemento milonguero y bravío, donde a veces, por rivalidades entre bailarines, se originaban tremendas disputas. Sin embargo, nosotros tuvimos suerte, pues caímos buen, y así tuvimos trabajo permanente, hasta que -sigue diciendo Domingo Conte-, Gardel, que estaba necesitando un guitarrista, para sumarlo a Barbieri y Aguilar, mandó a llamar a Riverol para tomarle una prueba, después de la cual fue aceptado... Riverol, pese a la satisfacción de esta oportunidad, estaba preocupado al tener que abandonarnos, pero nosotros comprendimos la importancia que tenía para un guitarrista como él, y le dijimos que nos sentíamos felices de que fuera a actuar con Gardel, ya que era un paso trascendental.
Y aún más : con el dinero de nuestras últimas actuaciones, Ferrandino y yo compramos una buena guitarra en la Casa Núñez y se la obsequiamos a Riverol en el mismo lugar de actuación, despidiéndolo, con el aplauso del público tras las palabras de agradecimiento del "flaco" Riverol..." Con respecto al llamado de Gardel, la Sra. de Riverol ha manifestado : "Mi esposo se encontraba efectuando trabajos de pintura en el café "Los 36 Billares", de la calle Corrientes, cuando llegó allí José María Aguilar a buscarlo de parte de Gardel. Ángel no se encontraba en ese momento, entonces "El Indio" pidió la dirección de Ángel y volvió a Gardel para informarle de sus gestiones ; éste, de inmediato, le envió un telegrama a la calle San Pedro 6650, y no bien Riverol lo recibió se hizo presente en la casa de Gardel. Lo sometieron a una prueba, lo mismo que a otros que habían citado, junto a Barbieri y Aguilar. El dictamen de Gardel, señalando a Ángel, fue : "Me quedo con éste". Declaraciones de Juan José Riverol, hijo de A.D.R., nos dicen que éste fue durante unos tres años guitarrista del dúo Magaldi-Noda... "Agustín Magaldi quería formar un dúo, por lo cual a Riverol se le ocurrió invitarlo a su casa de Mataderos en el día del cumpleaños de una de sus hijas, y aprovechando la visita de su cuñado, Amadeo Giuliano, le propuso a Magaldi que hiciera dúo con éste, que cantaba muy bien. Probaron... pero ambos tenían una primera voz muy buena, malográndose la prueba. Entonces Riverol se acordó de un amigo, vecino del barrio, llamado Pedro Noda, que tenía una excelente segunda voz.
Lo va a buscar con la excusa de que lo invitaba para que cantara en la fiesta familiar. Fue presentado a Agustín Magaldi y luego de escucharse ambos mutuamente advirtiendo sus virtudes vocales, probaron a dúo, y a partir de ese momento quedó concretada la unión de la que resultaría el famoso dúo Magaldi-Noda..." Debemos mencionar aquí, como dato complementario, sin entrar en discusión, que según algunos reportajes y notas periodísticas, la formación del dúo Magaldi-Noda y las primeras prácticas se habían realizado en la casa del guitarrista Enrique Maciel, en la calle Independencia, por Boedo... Es probable que después del primer encuentro en Mataderos, en la casa de Maciel sólo se hubiesen realizado los primeros ensayos formales... Sigue informándonos Juan José Riverol : "Mi padre se unió a Gardel a comienzos de septiembre de 1929, actuando en público con Barbieri y Aguilar ; pero recién comienza a grabar al año siguiente, el día 20 de marzo de 1930. No pudo grabar de entrada, porque Gardel tenía estipulado en el contrato con la casa Odeón, que debía hacerlo con Barbieri y Aguilar... El primer registro fue el tango Juventud. Al incorporarse al acompañamiento de Gardel, Barbieri tenia que cambiar su guitarra, y entonces le dijeron a Riverol que él debería hacer lo mismo ; entonces, de común acuerdo, ambos fueron a la Casa Núñez y compraron guitarras gemelas con su propio dinero..." (Se supone que debió archivar la que le habían regalado Conte y Ferrandino...) El guitarrista Lorenzo Ranieri, discípulo de Riverol, también nos aportó algunos recuerdos : "La primera vez que violín a Ángel Domingo Riverol estaba actuando en un café del barrio de Floresta, ubicado en la esquina de Rivadavia y Santiago de las Carreras ; hacía solos de guitarras con su colega Juan Buscaglia. Por la misma época y en el mismo barrio, lo volví a ver en una glorieta, de esas que entonces estaban de moda con sus núeros de varieté, situada en Rivadavia y Carrasco... "Mi afición por la guitarra había nacido en esos años juveniles y comencé a recibir enseñanza de Juan Buscaglia ; pero al poco tiempo éste fue contratado por un circo para salir en gira y me quedé sin maestro... Para que pudiese continuar con mi aprendizaje, Buscaglia me recomendó que viese de su parte a Riverol ; éste me aceptó de inmediato y comenzó a impartirme lecciones por la módica suma de $ 5 mensuales : era un precio especial... Progresé rápidamente, pero llegó un momento en que no pude seguir abonando al maestro... Cuando se lo manifesté con gran pena, Riverol, sonriendo, me palmeó, diciéndome que no me preocupase, pues me iba a seguir dando clase lo mismo... Más tarde, cuando fue contratado por Gardel, no pudo continuar con la enseñanza, mas la amistad entre maestro y discípulo continuó inalterable... En cierta ocasión le pregunté : Dígame, maestro, ¿hay diferencia entre acompañar a Gardel y a otros cantores ? Riverol me contextó textualmente : "Todos los cantores, para llegar a la altura de Gardel, tienen que comer mucha galleta." Otro de los hombres que cultivó la amistad de Riverol, por ser vecino de Mataderos, ha sido el cantor Carlos Mayel, quien narró lo siguiente : "Frecuentábamos la casa de la failia Riverol con otros muchachos del barrio, situada en la calle San Pedro 6650, modesta, pero abierta a todos los amigos, como así para todos los pibes que jugaban con los suyos... En ocasiones, Riverol les ofrecía a estos representaciones de teatro de títeres... En su hogar, las reuniones de canto y guitarra eran permanentes, con los infaltables mates y bizcochos de grasa... Algunas veces doña Amelia renegaba viendo su casa invadida de gente..., pero todo quedaba compensado con la felicidad de esos gratos momentos..." "En muchos festejos escolares y parroquiales -sigue recordando Mayel-, Riverol era requerido para participar, lo que hacía de buen grado y sin ningún interés monetario, lo mismo que salir a dar serenatas... Muchas veces tuve la suerte y el honor de cantar secundado por el bordoneo potente de don Ángel... Con respecto a su carácter, lo puedo sintetizar con estas palabras : Riverol era un santo que caminaba por la tierra..." Las opiniones de todos los que lo conocieron coinciden con estas palabras ; su esposa, incluso, nos manifestó que Gardel le profesaba un gran afecto y lo llamaba cariñosamente "El Flaco" o "El Lungo". (Hemos podido comprobar, en un libreta de enrolamiento conservada por doña Amelia, que su estatura era de 1,82). La Sra. de Riverol nos refirió, asimismo, que en muchas ocasiones, al finalizar sus actuaciones, Gardel era asediado por admiradores de ambos sexos (damas en su mayoría), solicitándole fotos y autógrafos, obsequiándole flores y bombones. Carlitos, cumplido y galante, aceptaba sonriente esos presentes, y agradecía mostrándose muy feliz... Las flores las destinaba a doña Berta, su madre, y las golosinas se las entregaba a Riverol diciéndole: "Flaco, lleváselas a tus pibes." En una postal que desde el extranjero le enviara a su guitarrista, fechada en 1934, pudimos leer: "Che, Flaco, tengo todo arreglado, preparate para hacer el speacker en inglés; no te olvidés de traerme la «legumbre». Tu «gomía» Carlos. Salute." (Aclararemos que lo de speacker era debido a que Riverol era el encargado de anunciar las interpretaciones en el escenario. Y bueno es recordar aquí que el Zorzal, en sus actuaciones, hacía ofrecer a sus acompañantes solos instrumentales para lucimiento de ellos. En cuanto a lo de legumbre, era la denominación que le daba Gardel a la yerba mate; como es sabido, gustaba de los mates amargos como buen criollo...) Resta poco para informar, ya que la trayectoria realizada por Angel Domingo Riverol con el Cantor de los Cantores, a partir de 1930, es vastamente conocida... Anotemos, eso sí, que en algunas ocasiones, cuando se trasladaba a otros países y no podía contar con sus guitarristas (Barbieri, Riverol y Vivas), los ayudaba haciéndoles hacer por su apoderado una entrega de dinero, autorizándolos, asimismo, a trabajar con otros intérpretes. A propósito de esto, Carlos Mayel nos refiere que, según Riverol, Carlitos les recomendaba: "Atenti, muchachos: si pueden, eviten de agarrar viaje con cualquier crosta, por que ustedes, aparte de laburar con este gomía, son escobas de primera calidad." En esas ausencias de Gardel, le tocó a Riverol secundar la labor de Teófilo Ibáñez, que poseía un gran registro vocal, lo que le permitió crear y cantar como nadie el tango de Firpo y Caruso Alma de Bohemio... Oscar Ugarte, de recordada actuación en los años 30, también tuvo a su lado a Riverol, como así otro cantor de línea gardeliana, Armando Sentous, conocido como Armando Barbé, que admiraba al Morocho y gozaba de su amistad... A. D. Riverol fue asimismo guitarrista de varias cancionistas: Mercedes Carné, que luego fuera actriz; Adhelma Falcón, que dejó registrado para la desaparecida marca Brunswick el vals Cortando camino, del violinista Fausto Frontera con letra de Enrique Cadícamo; la cultora del canto nativo Julia Ferro, desaparecida prematuramente, Anita Palmero, y las famosas Mercedes Simone y Azucena Maizani. Al igual que su colega y amigo Guillermo D. Barbieri, Riverol era simpatizante del club Huracán, y en algunos de sus retratos puede descubrirse en su solapa el distintivo del "Globito". Ya dijimos que el 20 de marzo de 1930 inició Riverol la larga serie de grabaciones que hiciera Gardel en ese año, junto con Barbieri y Aguilar. En 1930 también interviene en la filmación de las canciones Mano a mano, Yira yira, Tengo Miedo, Padrino pelado, Añoranzas, Canchero, El carretero y Enfundá la mandolina. Estos cortos fueron realizados por Eduardo Morera en los estudios de Federico Valle, a los que hay que agregar Rosas de otoño y Viejo smoking, con el acompañamiento de la Orquesta Canaro. Los tres guitarristas acompañan en 1931 a Gardel en sus actuaciones en Niza y París. Después de la separación de Aguilar, Barbieri y Riverol intervienen en el filme Luces de Buenos Aires, acompañando a Carlitos en la canción El Rosal, y asimismo en las diez composiciones que graba en la Odeón de París. El 20 de agosto de 1931 están los tres de regreso en Buenos Aires. Aquí vuelve a completarse el trío de guitarras con Julio Domingo Vivas, iniciando otra serie de registros fonoeléctricos. Actúan en el Teatro Broadway y en Radio América y por último en el Teatro Artigas de Montevideo. En 1932 Gardel está filmando en París. En 1933,en Buenos Aires, vuelve a grabar para Odeón, esta vez completando un cuarteto con Horacio Pettorossi. Vienen las actuaciones en Radio Nacional y en el Teatro Nacional. En noviembre Gardel se aleja nuevamente sin sus guitarristas... El 12 de enero de 1935, llamados por Gardel, Riverol, con Barbieri y Aguilar, parte rumbo a Estados Unidos en el vapor "Panamérica". Ellos no pueden actuar y sólo logran secundar a Gardel en la canción Guitara mía. Después, la iniciación de la gira latinoamericana... hasta el fatídico 24 de junio... Angel Domingo Riverol sobrevive al accidente sólo 48 horas... Su esposa conserva una hermosa fotografía del "Máximo", con la siguiente dedicatoria a Riverol: "A mi compañero de arte y gran muchacho, con todo cariño, Carlos Gardel. Nueva York, 23 de marzo de 1935." En nuestra indagación, las únicas obras que podemos mencionar, para ubicar a A. D. Riverol como compositor, son las cuatro que le grabó Gardel: Mañanitas de campo, ranchera, con letra de Eugenio Cárdenas, registrada el 30 de septiembre de 1930 en la Biblioteca Nacional; Trovas, tango con letra de Guillermo Barbieri, en cuya dedicatoria se lee: "Con gran estima dedicamos este tango al eximio pianista y amigo Francisco De Caro", inscripto el 26 de octubre de 1931; Falsas promesas, tango con letra de Eugenio Cárdenas, compuesto en 1931, y el vals Rosal de amor, cuyos versos escribió Enrique P. Maroni, 1930, dedicado "Al doctor Ignacio Caponetti y colegas del Hospital Salaverry", nosocomio en el cual, según comentarios, solía hacerse atender Riverol. Su hijo Juan José y Carlos Mayel nos confirman la existencia de otro tango con letra de Eugenio Cárdenas, Con la cruz a cuestas, cantado por Gardel en algunas actuaciones, aunque no lo grabó. Raúl F. Lafuente

Fuente: La historia del tango. Tomo 9. Ed. Corregidor


Domingo Julio Vivas

Nació en Buenos Aires, el 12 de mayo de 1895. Debutó profesionalmente dirigiendo su propia orquesta en el café "Domínguez" de la calle Corrientes. Luego ingresó a la agrupación de Alejandro Scarpino en el café 'Manzanares . También tocó con Antonio Scatasso en el teatro "Apolo'. Entre 1926 y 1930 trabajó con De Caro en su fila de bandoneones. Fue Guillermo Barbieri quien lo convenció para que dejara el bandoneón y se incorporara como guitarrista al acompañamiento de Carlos Gardel. Luego de desvincularse -10 meses más tarde- siguió desempeñándose como guitarrista acompañando a varios cantantes. "El olivo', "Mi rodar", "Ciudad querida", "Enamorado", "Flor extraña", "Gemidos", "Racha fulera" y "Queja del alma" entre tantos otros, fueron las creaciones de Julio Domingo Vivas, quien nos abandonó el 15 de junio de 1952.

Fuente: Los grandes del tango. Año 1, nº 52


Horacio Pettorossi

Gran compositor, creador de varios éxitos como "Fea", "Galleguita', "Torcacita", "Silencio', "Esclavas blancas", "Angustia", 'Acquaforte' y muchos otros. Nació el 21 de octubre de 1896 en Buenos Aires. Desde los cinco años data su relación con la guitarra, a la que se consagrará definitivamente. Tomó lecciones con el maestro Pessapia. Debutó acompañando al cantante Francisco Martino. En el año 1916 trabajó en la compañía Muiño-Alippi en el teátro 'San Martín"; luego dirigió dos conjuntos de arte nativo:"Los de la leyenda' y "Los de la raza". Condujo su propia orquesta con la que se fue de gira por Europa, más tarde tocó con Eduardo Bianco y finalmente se incorporó al acompañamiento de Carlos Gardel. Con el zorzal viajó a Estados Unidos y grabó varios discos. Luego de desvincularse del "mudo', regresó a Buenos Aires donde presentó su propia orquesta por radio "Prieto"; con esta orquesta grabó para el sello "Odeón", en 1936. Pettorosi también compuso -entre otros- "Ansias", "Picos de oro", "Olvido', "La mujer olvidada"' "Mi primer gol", etc. Horacio Pettorosi murió el 25 de diciembre de 1960.

Fuente: Los grandes del tango. Año 1, nº 52


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