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| Ernesto
Snajer |
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Yo soy fana de la música"
Ernesto Snajer es, sin dudas, uno de los guitarristas más interesantes
de la actualidad. Rock, Jazz, Tango, Folklore, Música Clásica: todo
esto junto se escucha en sus proyectos. Su disco en dúo Con Palle
Windfeldt: Guitarreros (ECM/Carmo) estuvo producido por Egberto Gismonti.
Recorrió
el mundo junto a Semblanza, tocó con Lito Vitale y sus Argentinos,
participa del trío de Verónica Condomí, tiene a su cuarteto tocando
siempre que se puede y está, en estas horas, presentando el último
de sus Cds "Ernesto Snajer y Grupo". Con ustedes, Ernesto Snajer.
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¿Cómo
fueron tus comienzos?
Empecé a tocar en la escuela primaria; mi viejo me regaló una guitarra
y enseguida me enganché con la música: primero yendo a un conservatorio
de barrio “Conservatorio Grasi”, en Paternal, y después de más grande,
diez u once años, empecé a estudiar con un profesor particular. Todo
esto hizo que se despertara en mí un mayor interés en la música y
empecé a tocar la guitarra eléctrica. Mi padre me había comprado una
guitarra Kuc, que era horrible pero bueh, y a los once años aproximadamente
, no sé cómo, convencí a mi vieja para que me comprara otra guitarra,
”una Telecaster”, que por cierto la uso hasta el día de hoy. Por esa
época había empezado a estudiar piano, que es mi segundo instrumento.
En el secundario tocaba en grupos de barrio, además de tener un dúo
de guitarras españolas, que era bastante raro para la época , ya que
hacíamos temas de Gismonti, de Corea, etc.
Un poco antes de terminar el colegio, formé ” Semblanza”, junto al
excelente pianista Hernán Lugano y Quique Condomí en violín (hermano
de Verónica). Ese fue mi primer grupo profesional, y nos fue muy bien,
desde Cosquín hasta en festivales de Jazz. Fuimos a Alemania (yo con
veinte años) y tocamos en festivales muy importantes como el de Copenaghe...
Luego nos contrataron , nos hicieron grabar e hicimos giras por doce
países en Europa, compartiendo escenarios con Stan Getz, John Scofield,
etc. En uno de esos viajes conocí al guitarrista dinamarqués Palle
Windfeldt, con el cual empezamos a tocar juntos. Palle me convenció
de ir a vivir a Dinamarca, y todo el año 1991 viví allí...
¿Y vivías exclusivamente de la música?
Sí, tocando cosas hermosas y a veces porquerías... Como te decía,
empecé a tocar en dúo con Palle, y él consiguió que la Secretaría
de Cultura de Dinamarca nos banque un disco, y así fue como grabamos
el primer Guitarreros, que es el que más me gusta, y con el
que nos fuimos de gira por allí... En el medio tenía otros laburos;
tocaba en una banda de salsa, hacía sesiones, etc. En 1992 decido
volver ya que estaba un poco cansado de girar por todos lados y hasta
1993 toqué en Semblanza. En 1994 me entero que Lito Vitale estaba
haciendo audiciones para armar un grupo que se llamo Los Argentinos
donde tocaban, entre otros, Javier Malosetti y Marcelo Novati. Ese
grupo era tremendo... Con esa banda recorrí toda la Argentina. Esto
duró hasta 1996, cuando Lito decide disolver la agrupación. Después
de esto, hicimos un grupo con Verónica Condomí, y Facundo Guevara
con el cual grabamos un disco en vivo y tocamos en muchos lugares
de Argentina y en Italia. En el ´99 grabamos otro CD de Guitarreros
y lo produjo Egberto Gismonti. Aparte de todo esto, yo tengo mi propio
grupo desde 1998, por el cual pasaron grandes músicos como Guillermo
Romero, Oscar Giunta, Guillermo Delgado, Pipi Piazzolla, etc. El año
pasado decidí darle un color más argentino y entraron Facundo Guevara
y Guido Martínez.
En tu nuevo CD se nota más la integración de los músicos: todos
tocan, participan de la música...
Sí, la idea era tener un lenguaje, trabajar las canciones; no es una
banda hecha para que me luzca yo, es laburar entre todos la idea y
las composiciones. Que la banda se destaque por su música.
Contame un poco de la Semana de Música
Argentina que se hizo en Dinamarca el año pasado.
Bueno, fue un sueño hecho realidad; mi compañero de dúo Palle se contactó
con la dirección del Conservatorio de Copenaghe y pudimos hacer La
Semana de Música Argentina en Dinamarca. Fuimos quince músicos argentinos,
yo organicé la cosa desde acá y Palle desde allá... El Conservatorio
tiene la costumbre de armar una semana extra con música de distintos
países, se arman "combos" de alumnos y tocan la música de ése país.
La primera inquietud que tuvieron los alumnos del Conservatorio fue
la del tango... Yo les dije " Bueno, fantástico, pero también hay
muchas otras músicas en Argentina, y estaría bueno que no se las pierdan..."
Y los convencí. El plantel de músicos argentinos de Tango que viajó
a Dinamarca estuvo buenísimo: el Quinteto de Suárez Paz, Aníbal Arias
con Osvaldo Montes, un dúo alucinante... Y de la parte de Folklore
fuimos con mi grupo, también el Negro Aguirre, Omar Moreno Palacios
y Verónica Condomí..., estuvimos allí durante una semana dando clases
en esa escuela que es increíble.
Sabemos que das clínicas de guitarra. ¿Cuál
es el enfoque que le das?
El enfoque depende de la situación; en general, las clínicas son en
lugares y con gente que probablemente no vea más, entonces trato de
hacer algo más general; un compendio de armonía, ritmos e improvisación...
Distinto es si me contratan para hacer un curso... Igualmente lo que
más me importa es incentivar a los alumnos para que progresen, entusiasmarlos,
y darle un enfoque más humano a la enseñanza.
¿Tus influencias?
A mí en realidad me gusta todo; no le hago asco a ningún estilo...
Yo soy fana de la música. Siempre fui así, desde chico, pero los que
me despertaron el interés por este asunto fueron Los Beatles, era
realmente fanático de ellos... Pero por otro lado también me gustaba
el folklore y el tango. Mi abuelo ponía los discos de Gardel y me
encantaban... Más adelante, en la adolescencia, descubrí el jazz...
Pero si me preguntas por mis mayores influencias te puedo decir que
son: Los Beatles, Bach, Wes Montgomery, Bill Evans, Miles Davis, John
Coltrane, Ralph Towner... y en cuanto a la música de Latinoamérica
me encanta Piazzolla, Gismonti, Hermeto Pascoal, Spinetta, Yupanqui;
sería una lista interminable... No tengo prejuicios para escuchar
música... Si está bueno, me gusta.
¿Y Maestros?
Con los Maestros siempre tuve buena suerte; estudié con Aníbal Arias;
guitarra clásica con Svetan Sarev, un músico búlgaro que vive en la
Argentina; jazz e improvisación con Francisco Rivero; estudié piano
clásico con una profesora que se llama Laura Abade que además me enseñó
contrapunto y orquestación y esta es una de las cosas que tengo que
retomar éste año para estudiar... Me encanta investigar cosas que
no conozco.
¿Y con el folklore?
Con el folklore soy básicamente autodidacta.
¿Qué equipos y guitarras usás?
Bueno, en realidad tengo un montón de guitarras, pero para simplificar
te cuento: para el dúo tengo una guitarra clásica hecha por un luthier
holandés, y otra de diez cuerdas hecha por Tressini y que tiene la
afinación diseñada por mí... Para el cuarteto tengo una Godín que
le compré a Francisco Rivero, es súper cómoda, y por el diseño que
tiene en vivo te despreocupas por los acoples. Desde esta disparo
sonidos con el GR-1 o a veces con una computadora... A nivel eléctrico
estoy tocando con una guitarra Ibanez, que tiene un selector para
que suene como eléctrica o con el mic piezo. A nivel audio, para tocar
en vivo llevo una pequeña consola de cuatro canales, mezclo el midi
con el sonido de la viola, una reverb Lexicon y todo eso a la mesa...
Trato de simplificar el asunto y llevar pocas cosas.
En cuanto a las composiciones, ¿cómo surgen?
Varía según el caso, pero generalmente empiezo todo con una
melodía o una idea melódica... Después viene el laburo armónico y
recién después vienen los arreglos.
Para ir cerrando, Ernesto... ¿podés
darle algún consejo a los músicos que recién comienzan?
¿Consejos? No, mejor ideas... Ideas que pienso para mí: no importa
lo que uno haga, lo que realmente importa es el convencimiento y el
entusiasmo que uno le ponga a eso. A todo lo que hagan pónganle alegría,
al estudiar, practicar, y tocar la música que realmente quieran, y
haciendo lo que los emociona. Eso es lo más importante. En otro nivel
les podría decir que practiquen mucho y que no se quemen la cabeza
cuando las cosas no salen. En estos tiempos de inmediatez, de Internet
banda ancha y fast food, la música no es un camino rápido; formarte
como músico, entender de armonía, de ritmo y aprender a tocar bien
un instrumento lleva mucho tiempo.
Para simplificar: tengan paciencia y vivan ese proceso con alegría.
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