Seguiriyas
Llamadas también "siguiriyas"
por la fonética gitana, es unos de los "palos" más representativos e importantes
del flamenco "Jondo",(hondo, profundo). Su nombre proviene de la Seguidilla
Castellana, baile muy popular en la Andalucía del siglo XV, pero con la
que no tiene ningún parecido.
Es un "palo" enteramente gitano, proveniente de la muy antigua "toná" (que
se canta "a palo seco" o sea sin acompañamiento alguno) y que recién se
dio a conocer al público a principios del siglo XIX. En el se expresa toda
la pena, el dolor y la amarga existencia de los gitanos andaluces en sus
tres siglos de persecución, desprecio social y desolación.
Las letras de las Sequiriyas invocan casi siempre la muerte, ya sea de algún
ser querido ó a la más temida, la propia. Tanto sea en el cante, en el baile
o en el toque, las Seguiriyas deben interpretarse con extrema intensidad,
emoción y respeto por su significado, debiendo para ello realizarse solamente
si el ambiente es apropiado a tal fin. El toque por Seguiriyas contiene
alternativamente compás rasgueado, llamadas (que es la entrada que le da
la guitarra al cante) con sus respectivos cierres y falsetas con algunos
adornos y rasgueos, debiendo llevarse un estricto sentido del compás en
todo momento aunque cuando la guitarra acompaña al cante, el compás se vuelve
más elástico para seguir la inspiración del cantor que puede alargar ó acortar
las estrofas según el momento y la emoción.
Musicalmente se escribe en compás de amalgama, 3/4 y 6/8 alternadamente.
Su tonalidad es indefectiblemente la de RE menor, la tónica es siempre LA
mayor y su relación armónica es: RE menor - DO mayor - SI bemol - LA mayor.
"Flamencológicamente" hablando se dice que se toca "Por medio", (LA mayor).
Ejemplo de un compás de Seguiriyas:
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Midi 1 |
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